LAS RAZONES DE LA PREGUNTA “¿POR QUÉ DEBEMOS RECORDAR?”

 Transcurrida más de una década después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, nos encontramos en medio de una guerra contra el terrorismo. En Siria, Sudán y muchos otros países los ciudadanos están siendo atacados. En Europa, la xenofobia y la discriminación van en aumento y los Estados Unidos se enfrentan a controvertidas batallas en torno a la inmigración y la desigualdad. En este sombrío panorama, ¿dónde está la posibilidad de cambio? ¿Cómo podemos lograr un futuro nuevo, justo y pacífico?

Para nosotros, la respuesta está en el pasado.

 Del 27 al 30 de abril, 17 Sitios de Conciencia de Europa se reunirán en el Museo de la Paz de Gernika para unirse a la conmemoración del 75.º aniversario del bombardeo de Gernika. Parece la ocasión ideal para preguntarnos “¿Qué y por qué debemos recordar?”.

 Para nosotros, cuyas instituciones conmemoran una amplia gama de historias (desde el conflicto en Irlanda del Norte hasta el Holocausto), estas preguntas no tienen sólo un carácter académico. Son fundamentales para nuestra práctica. En Sitios de Conciencia no sólo creemos que todas las comunidades deben disponer del espacio y la oportunidad para recordar sus historias, sino que también nos preguntamos cómo pueden implicar esos recuerdos a las nuevas generaciones que no tienen una conexión personal con estas historias, y cómo podemos pasar de la memoria a la acción.

Hechos como el bombardeo de Gernika modelaron la historia, ya que se convirtieron en hitos históricos que atrajeron la atención pública y la indignación masiva, inspiraron obras de arte y generaron movimientos sociales. Sin embargo, ¿cómo se pueden aprovechar estos acontecimientos en la búsqueda de un “nunca más”?

Es cierto que nuestros recuerdos globales de horrores como el Holocausto o los genocidios no han servido como elementos de disuasión contra la repetición de actos similares. Sólo tenemos que mirar las noticias para comprobarlo. Sin embargo, en Sitios de Conciencia sabemos que el simple recuerdo no provoca una acción positiva. Saber lo que sucedió en el pasado no es suficiente. Para que el pasado se convierta en un catalizador activo para el cambio es necesario que cada uno de nosotros se ponga en la piel de nuestros antepasados, reflexione sobre lo que habría hecho entonces en aquellas circunstancias particulares y extraiga luego de ello lo que podría hacer actualmente en nuestro mundo ante las posibilidades, grandes o pequeñas, con las que contamos.

“Activar” el pasado de esta manera no es nada fácil. Tampoco es simplemente una cuestión de elección individual. En España, más de 40 años después del final de la dictadura de Franco, las personas, las familias, las comunidades, la sociedad y el Estado siguen enfrentados sobre qué y cómo se debe recordar. En el Museo de la Paz de Gernika también siguen vivas estas cuestiones, al igual que para todos nosotros, ya sea en Derry o Cracovia o Srebrenica o Terezín. Pero independientemente de si las historias que recordamos son recientes o pasadas, lo que nos une es el hecho de por qué recordamos: nuestro compromiso de hacer que el futuro tenga en cuenta el pasado.

Esta es la razón por la que el recuerdo del bombardeo de Gernika nos importa. A través de esta historia podemos entender que el bombardeo de 1937 fue un temprano acto de terrorismo, podemos analizar el terrorismo en el presente, podemos valorar los diferentes roles que desempeñaron nuestros países en este acontecimiento y su papel en la guerra contra el terrorismo actual y, además, nos podemos identificar con las historias de diversos actores, ya sean víctimas, supervivientes, perpetradores o espectadores. A través de estos viajes, llegamos a comprender la magnitud de la guerra y el valor de la paz. Y es entonces cuando pasamos a la acción.

 Esta es la chispa que queremos encender. Es por esto por lo que en Sitios de Conciencia nos volvemos a plantear qué y cómo recordar. Tenemos que seguir encontrando nuevas maneras de encender las chispas de decenas de millones de personas en todo el mundo, de modo que un día las guerras, los conflictos y las tragedias que muchos de nuestros Sitios rememoran sean de verdad el pasado.

Nombre e instituciones signatarias:

  1. Jordi Font Agulló, Director, Museo Memorial de l’Exil, España
  2. Monika Bednarek, Gerente de la Sucursal, el Museo Histórico de la Ciudad de Cracovia, Polonia
  3. Maja Cecen, Director del Fondo de B92, Serbia
  4. Discovery Center, Kosovo
  5. Jean-Louis Delaet, Director de Le Bois du Cazier, Bélgica
  6. Adrian Kerr, Director, Museum of Free Derry, Irlanda
  7. Will Glendinning, Coordinador, la Diversidad Desafíos, Irlanda
  8. Alma Masic, Directora, la Iniciativa de Jóvenes por los Derechos Humanos en Bosnia y Herzegovina – (YIHR BH), Bosnia y Herzegovina
  9. Iratxe Momoitio, Directora del Museo de la Paz de Gernika
  10. María Oianguren Idígoras, Directora, Gernika Gogoratuz
  11. Jordi Palou-Loverdos, Director, Memorial Democràtic,Catalunya
  12. Fundación Escuela de Paz de Monte Sole, Italia
  13. Maria Paola Profumo, presidente de Galata / Mu.MA Istituzione Musei del Mare e delle Migrazioni, Italia
  14. Elizabeth Silkes, Directora, la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia, Estados Unidos

 

 

 

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